Cada experiencia es un aprendizaje vital

¿Por qué los seres humanos generamos conductas, actitudes, comportamientos o reacciones emocionales negativas, que nos hacen daño a nosotros mismo y a las demás personas?

 

Todo esto se debe a cómo los seres humanos expresan sus experiencias de vida a partir de su manera de pensar, la cual surge ante sus propias percepciones que tengan de sus vidas.

Todo esto se origina a través de un solo pensamiento que surja en la persona. Este pensamiento se manifiesta por medio del lenguaje (verbal o análogo). La repetición y el convencimiento del mismo se convierten en creencia, la cual es positiva o negativa y limitante. Estas creencias son propias del individuo y pueden ser transmitidas de manera hereditaria (familia, cultura, contexto, sociedad). Estas creencias se fortalecen según el significado que se le otorgue a los acontecimientos de la vida; ya que cada acontecer deja una huella que es positiva o negativa, la cual se refleja en la manera de relacionarse con el sujeto tanto como individuo, con la familia y con la sociedad. Estas huellas generan emociones de toda índole pero son las emociones negativas las que nos originan los vacíos afectivos.

Por lo anterior, todo acontecer que experimentamos nos genera un aprendizaje el cual es bueno o malo según como lo condicionemos con las emociones que se despierten en ese momento.  Si la persona concibe la situación de manera negativa, sus conductas y comportamientos reflejan ese rechazo (o indisposición) que produjo al evento y a las personas implicadas. Tanto así que los vacíos afectivos se incrementan a  medida que el individuo cultiva y alimenta esas emociones que lo indisponen consigo mismo y con las otras personas dentro de su núcleo familiar, y otras. El ser humano en su individualidad asume reacciones que rompen la verdadera comunicación con su verdadero ser interior (su relación de amor con él y con Dios) y con los integrantes de su familia y la sociedad. Este busca relacionarse con personas que se encuentren en su mismo sentir o sintonía ya que considera que las demás personas que no estén en su misma vibración, por decirlo de alguna manera, son locos que habitan en otro planeta ya que ellos son dueños de su propia verdad (esto suele pasar con personas adictivas).  Las personas se llenan de resentimientos y egoísmos que evitan y obstruyen la buena comunicación, interacción y relación, ya sea  con la familia, pareja, sociedad, etc.

Estas personas se convierten en seres pesimistas, los cuales se cierran a las posibilidades de crecer e interactuar bien con su pareja o familia, puesto que ellos tienen que defender sus creencias e imponer sus pensamientos transformándose en seres egoístas que solo desean realizar lo que ellos quieran y no piensan en el bienestar de los otros. Les molesta ceder pues “piensan que pierden su poder”. Se creen “dioses” con la mayor autoridad en su mundo lleno de ignorancia. La mayoría de los seres humanos están tan inconformes con la vida y con su realidad que buscan distractores para evitar asumir su verdad  con madurez, aceptación y amor. Solo se llenan de rabias, rencores y odios, haciéndolos actuar de manera infantil, en donde establecen relaciones interpersonales, o al tener una relación de noviazgo o matrimonial se siguen comportando como niños que solo piensan y actúan como solteros sin dar prioridad a las personas o nuevas situaciones o compromisos adquiridos. Por lo tanto, estos son los motivos por los cuales los seres humanos rompen tanto la comunicación intrapersonal como la interpersonal puesto que en la relación de pareja cada uno o alguno de los dos están tan concentrados en seguir con sus comportamientos de soltero que se olvidan de no dar prioridad a la pareja, dejándola(o) a un lado, involucrando a terceros en sus problemas y tomas de decisiones y no rompen el cordón umbilical con sus padres ya que siguen comportándose como hijos de “papi y mami”  y no como pareja, lo cual interfiere y sigue incrementando las excusas para no asumir su nuevo rol y compromiso con la sociedad. Estos factores, entre otros, siguen deteriorando en vez de fortalecer o reconstruir las relaciones y comunicaciones entre la pareja, generando resentimientos, rabias, odios, dolores y emociones haciendo que algunos de los dos, o los dos,  adquieran actitudes de deslealtad, infidelidad, consumo de sustancias, etc. Son actitudes que lastiman al individuo, al ser, y a los seres amados.

Si la pareja tiene hijos y conforman una familia, los padres se olvidan ser pareja, de sembrar, cultivar y regar, para seguir cosechando su amor entre la pareja, desplazando a la pareja por el amor a los hijos. Esto es un grave error pues hay que aprender a asumir y adaptarse a los dos roles sin descuidar a la pareja y siendo buenos padres. En esta etapa de  la vida también se pueden generar muchos vacíos en las nuevas personitas que nacieron, pues a estos infantes se les debe cuidar, proteger, enseñar, educar y formar con amor, pero con el amor que proviene de nuestro padre creador, inculcándoles valores y principios basados en el amor y respeto hacia ellos mismos así como hacia el prójimo: padres, hermanos, familia extensa, personas. Es una lástima que el amor de los seres humanos en su mayoría sea egoísta y condicionado. Por manifestar  esta clase de amor, los niños se vuelven manipuladores haciendo todo lo posible por controlar su vida, la de los padres y la de todos. En muchas ocasiones los padres son muy flexibles y por no hacer sentir mal a su hijo se vuelven muy permisivos pues piensan que deben evitar a toda costa que ellos sufran y no les enseñan las herramientas o estrategias que necesitan desarrollar para poder afrontar y defenderse con madurez emocional a la realidad del mundo actual. Esta situación genera deficiencia en la confrontación de conflictos; tanto así que los jóvenes o los individuos se estresan tanto que optan por emplear soluciones de escape que incrementan sus vacíos e inconformismos con la sociedad actual, la familia y propia vida pues pierden identidad o no la establecen al reflejar un revuelto de emociones que son producto de informaciones o direccionamientos (en contraposición) por parte de los progenitores, familia y la sociedad. Los padres, por no ponerse de acuerdo en la educación de sus hijos en cuanto a la trasmisión del amor, valores, principios, reglas y límites, o por no  enseñarles a sus hijos las adecuadas formas de resolución de conflictos, negociación o conciliación ya sea por medio del diálogo, de la buena comunicación, o del cumplimiento de los acuerdos establecidos, incrementan su maremoto emocional y de pensamientos al revivir emociones aunque sean negativas (pues es lo que conocen ya que eso es a lo que están acostumbrados), pueden adquirir comportamientos adictivos que los llevan al consumo de sustancias o alguna otra adicción de las muchas que hay.

Cuando los padres no saben comunicarse como pareja ni saben dialogar con sus hijos para darles orientación, ellos aprenden e imitan los comportamientos de sus progenitores, o núcleo familiar, reflejándolo en sus vidas y la de los demás.

¿Cómo empiezan a percibirse a sí mismos? En su amor propio, autoestima, formación de su identidad (de género como personalidad), en la forma que emplean para comunicarse, relacionarse, y en la construcción de su proyecto de vida, etc.

Por todo lo descrito, es de vital importancia tener la disposición y actitud para tomar la decisión de buscar ayuda e iniciar el proceso terapéutico para poderlos orientar en ¿Cómo restablecer la salud integral de cada ser humano? Por lo tanto es importante involucrar a todas las personas que estén cerca del paciente implicado (la familia), pues todos son responsables en cierto grado de la situación o sintomatología que está afectando a la persona implicada. Debemos aprender a liberarnos de toda creencia que limita nuestro crecimiento personal, espiritual e intelectual, los cuales influyen en las interacciones humanas.  Es muy importante aprender a manejar nuestras emociones, aprender a comunicar, a fomentar las motivaciones a nivel interno y a perdonar para sanar. Debemos fortalecer la relación con nuestro ser interior (Dios – relación de amor) y aprender a liderar nuestras vidas y proyectos trabajando en equipo concientizando que toda situación de vida aunque fea e incómoda, conlleva a un aprendizaje.

 

Psicóloga Sandra E López D

Terapias de sanidad Interior

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IMPORTANCIA DEL CONTEXTO EN EL APRENDIZAJE


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Todos los seres humanos desde que estamos en el vientre de nuestra madre recibimos los sucesos, emociones vividas o transmitidas por el entorno. Esta  asimilación se da por las creencias inculcadas por la familia, el contexto, cultura en donde nos hayamos formado o educado. Cada individuo  tiene la facultad de aprender o acoger lo bueno y lo malo de una situación vivida la cual viene condicionada con una emoción y reacción. Todo suceso que experimente el ser humano es valorado por él mismo de manera positiva o negativa. Según la impresión que esta cause en cada individuo simplemente puede acelerar, madurar, retardar o inhibir los procesos cognitivos tales como el desarrollo del habla o lenguaje.

El ser humano desde que nace a medida que va creciendo según el contexto en donde se desarrolle, se va posesionando de las enseñanzas que las personas de su entorno; núcleo familiar, amigos, profesores y otras relaciones le trasmiten. Según la forma en que le estimulen o retroalimenten ya sea  positiva o negativamente, se potencializan sus habilidades de conocimiento, desarrollo del habla y su capacidad de interactuar con otros.  Si al infante no se le trasmite bien o efectivamente la información manifestada en valores, educación o formación se le pueden generar traumas que se reflejaran en su personalidad o carácter más adelante.

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